SOBRE MÍ


Nací en Madrid durante el amanecer de un sábado de Octubre, supongo que quería empezar mi vida bien temprano, con energía. No paraba quieta, era una niña alegre con ganas de interaccionar con todo su alrededor, y cada día lo plasmaba a través de dibujos. Mi madre, siempre atenta, apreció que no dibujaba como los otros niños. Me gustaba pintar casas en perspectiva cuando el resto las hacían planas, y abocetaba animales con detalles que los demás no veían. Con 6 añitos me llevó a la escuela de una prestigiosa pintora de la ciudad, y allí, mi primer maestro de arte me puso una prueba: Colocó una figura de un tucán en medio de la clase, y ordenó a todos los niños que lo dibujáramos. Yo fui la única que se levantó de su asiento, cogió el tucán con las manos y lo miró por todos sus lados. El profesor le dijo a mi madre, que yo tenía "visión del espacio" y que eso me hacía especial. Desde aquel día, el arte siempre ha estado ligado a mí, aunque nunca de forma académica. Siempre he ido a clases a la antigua usanza, en casas de pintores, tipo maestro-aprendiz. Comprendí cómo era la profesión de un artista antes de saber realmente qué era un artista. 


Sabía que dedicarse al arte era un camino muy difícil, y durante años me negaba a cruzar esa puerta. Hasta que cayó una réflex digital en mis manos. Con la fotografía me siento cómoda, libre. La impaciencia por ver el trabajo terminado que antes me asfixiaba cada vez que pintaba un retrato o un paisaje, con una cámara delante, desaparecía. Ahora podía plasmar mi verdad instantáneamente. Porque eso son mis imágenes, mi verdad. El mundo tal como yo lo veo, mi fantasía, mi ensoñación. Y gracias a las herramientas de edición digital, puedo mezclar lo mejor de los dos mundos, imagen y pintura, y convertir la realidad en algo más bello, más atrayente. Disfruto tanto con ello, que no comprendo cómo he podido plantearme hacer cualquier otra cosa antes. Nacemos con un don innato con el que las estrellas decidieron marcarnos, y de alguna forma, el destino confabula para que simplemente, acabemos por aceptarlo. Al menos, así creo que ocurrió conmigo.

Gracias por pasar por aquí. Disfruta del camino que te marcaron las estrellas. Sé feliz.

Des.